Miro a través de mi ventana
el deslumbrante brillo del alba
alzo mis ojos al cielo
y ni siquiera doy cuenta de lo que veo.
Miro a las personas caminando
mientras los segundos van pasando
miro mi senda recorrida
y no me arrepiento de nada.
Miro todo mi pasado
mis alegrías, tristezas, adversidades
y me siento muy afortunado
por recibir del Señor bondades.
Miro como mis experiencias dolorosas
dejan en mí una inmensa sabiduría
porque un mal por siempre no perduraría
Pues no hay felicidad, sin tristezas.
Miro como el agua corre
en el lecho de un río
como veo pasar los instantes
aquellos que no percibimos.
Aquellos pequeños momentos
en que no nos percatamos
del universo de cosas maravillosas
que siempre han estado y estarán.
En el segundo en el que nos
damos cuenta que la vida
es sólo un respiro
y que en cada día.
Estamos llamados a buscar
dentro de nosotros
una razón para existir
como si nos faltaran
motivos para vivir.
Recuerda que en esta vida
todo lo tenemos prestado
y que sólo nos llevamos
aquellos hermosos recuerdos.
Esos pocos momentos de felicidad
que nunca podremos olvidar
en el momento que nos damos cuenta
que Dios nunca nos deja amar.
Que hay cosas que jamás
volveremos a experimentar
sensaciones que en nosotros
una marca dejarán.
No hay comentarios:
Publicar un comentario